jueves, 28 de enero de 2016

Darwinismo y la religión: Capítulo I




            Mientras pasan los años las diferentes personas en la cotidianidad conviven al día e interactúan, con diversas posturas sociales, ideológicas, políticas, religiosas. Es decir sus formas de observar al mundo, y que en algunas casos (sino en la mayoría), las formas de interpretar al mundo, han sido sembrado en el pensar de los ciudadanos, a través de cultos y rituales. Este aspecto, ha sido estudiado por numerosos filósofos, sociólogos, antropólogos.

            La interpretación acerca del mundo puede variar según diversas religiones, etnias, cultos, aun así, se convoca ante toda explicación racional, a una divinidad o varias deidades, toda poderosa. Las personas han descrito a estos Dioses o Dios, en textos que para algunos se consideran sagradas. Estos textos, detallan la fuerza monumental que poseen estos todopoderosos hasta la complejidad de relatos cosmogónicos sobre el origen de la tierra y la humanidad. Estos aspectos han traído como consecuencia, una vertiente de debates desde todos los rincones de la tierra.

            Darwin en su publicación el origen de las especies, abrió paso a la explicación del origen de la diversidad biológica sin recurrir a un ente todopoderoso. Desde ese momento se ha comprendido al origen del hombre como parte de un proceso evolutivo, al igual que todos los organismos. Para muchos anglicanos, curas, personas espiritualistas, en efecto un gran número de religiones,  fue una bofetada, una ofensa. En el instante de dicha publicación, aparecieron caricaturas mofándose de Charles Darwin, puesto que, considero al hombre dentro de una filogenia en el cual proviene de un ancestro común con características simiescas. Evidentemente, las pruebas contundentes presentadas, agrietó la manera de comprender el origen del hombre. Estrechando una línea entre ciencia y religión, así se origina una demarcación entre ambas, considerando unas cuestiones como ciencia y pseudociencia.