lunes, 3 de abril de 2017

Pintura



Un cuadro, un retrato, un paisaje, una figura, una pintura, es para cada caso el esfuerzo de algún artista para expresar unas series de emociones, sentimientos en su concepción, para manifestar una idea, el referente de una sociedad o para otros un trabajo por el cual pagan.

            Hace unos días en un salón para nada agradable, con un olor poco gustoso, observe un retrato en la parte posterior, en ese momento pensé: ¿Qué sería de la persona que pintó el retrato? luego mi visión se fue desplazando por el espacio, detallando cada aspecto significativo del lugar, desde su característico olor, pasando por la cantidad aglomerada de polvo en las esquinas, paredes con escritos, en definitiva un espacio para nada encantador. A medida que observaba el salón, me preguntaba: ¿Cuando la persona  pintaba el retrato en la pared, imaginaba un espacio así para su cuadro?  

            En realidad no lo sé, pero dudo que fuese así. Esto lo compartido con otras personas, y su respuesta fueron puras gestualidades sin la menor importancia al cuadro y al salón, sin embargo comentaban del aspecto del espacio y de su olor en una esquina,  de la misma manera, mencionaban que hay espacio peores, lo cual es totalmente cierto.

            A todo esto, la pintura paso a segundo plano. Básicamente a ninguno durante la estadía daba importancia a él. A pesar de ello, durante ciertos momentos de las clases tomo unos minutos para compartir con algunos grupos esta experiencia, sobre dejar su “huella” o marca en un lugar especial. Formulo una pregunta similar. Y las respuestas han dado para agradables debates.