Para Pérez y García (2009), las semejanzas de ciertas
partes entre los diversos organismos puede comprenderse ateniendo a tres
criterios: origen,
función y aspecto. En este sentido, a las estructuras morfológicas que comparten un origen
común, se denominan estructuras homólogas, esta similitud es explicada por la
evolución divergente. Y, las análogas hacen referencia a partes o rasgos que
revelan una función similar, pero de origen diferente, esto es explicado por la
evolución convergente.
Antes de continuar es
conveniente aclarar qué o a qué se refieren cuando los biólogos evolutivos
comentan acerca de evolución convergente y divergente. La evolución convergente
“ocurre cuando organismos con un parentesco muy lejano, pero sujetos a
presiones selectivas similares, adquieren independientemente características
adaptativas equivalentes” y la evolución divergente “ocurre cuando una
población, o un fragmento de ella, queda aislada del resto de la especie y, debido
a presiones selectivas y factores azarosos, sigue un curso evolutivo
diferente.” (Curtis, 2007).
A continuación, voy a señalar algunos ejemplos para ambos conceptos.
Analogía: