domingo, 18 de octubre de 2015

Educación ambiental



            De acuerdo a Chagollán (2006), la educación ambiental no es un campo de estudio como la Ecología, aún así, se toman conceptos de esta para comprender mejor algunas distinciones en el ambiente. Por otra parte, Flores (2013) opina que la educación ambiental no se origino en la escuelas o instituciones académicas sino en los movimientos pro-ambientalistas realizados en las diversas comunidades especialmente las rurales, incidiendo un cambio en los hábitos, valores y comportamientos hacia el medio natural. 
            La educación ambiental para varios autores (Laguna y Cruz; 2000., Valdés; 2001., García; 2005., y otros) se observa como un proceso educativo integral, continuo, dinámico, reflexivo, creativo, flexible, permanente, para formar valores, actitudes, respeto, pensamiento critico, adquirir conocimientos, desarrollar habilidades, de igual forma, realizar una armonización de las relaciones del hombre en sociedad e individual con el medio natural, en el cual vive diariamente.  


            Así pue, mantiene una amplia relevancia a nivel educacional. En este sentido, en varias oportunidades, cuando se estudian contenidos ambientales en materias de la escuela secundaria, como Biología, donde se estudian diversas áreas como la Ecología con un enfoque ambiental, no suelen trabajarse conceptos, principios y procedimientos ecológicos a profundidad,  para que los estudiantes puedan realizar una distinción adecuada.
            En este orden de ideas, vale destacar que en los distintos contenidos de Biología, los estudiantes demuestran detección de preconcepción relacionados a algunos conceptos ecológicos, como lo muestran Milillán y col., 2006. En su publicación,  se presenta un recorrido bibliográfico de algunos trabajos y artículos en relación con los pensamientos sobre la fotosíntesis y respiración, demostrando que existen dificultades en la compresión de conceptos biológicos la cual tienen muchos orígenes, mencionando profesores, diseños curriculares, entre otros.
            Bajo el contexto de los anteriores párrafos, la educación ambiental se ubica en un podio indiscutible, en función de su enseñanza, sin embargo, se debe manifestar la preocupación de su aprendizaje. Es cierto, la función o la formación que pretende hacer es primordial, aún así, el nivel de compresión con respecto a los términos ecológicos socializados con los estudiantes, deben ampliarse y profundizarse desde un sentido científico.  Puesto que, la educación ambiental como lo señala Flores (2013) “tiene como objeto de estudio las relaciones del ser humano con el medio ambiente”, es incuestionable el comprender, al menos, los conceptos básicos que se han encargado estudiar otras campos, como la Ecología.
            Como reflexión final, vale señalar que uno de los desafíos de los docentes, hoy en día, es realizar una adecuada selección de contenidos que al socializar, desde las actividades escolares, permitan la construcción de saberes académicos. Para ello, una tarea ardua e importante es comprender que en la base de distintas disciplinas científicas se ubica una serie de conceptos que forman el armazón en la cual se sedimentan y construyen todos los demás (Bermudez y De longhi, 2006).

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