domingo, 3 de julio de 2016

Coevolución II



            Para Fortúbel y Molina (s/f), este proceso de selección natural se refiere a la reciprocidad entre las especies, en la cual no existe intercambio genético. Es decir, los organismos interactúan en un hábitat a través de la competencia, mutualismo, parasito-hospedador, entre otras relaciones ecológicas que se puedan establecer. Futuyma (2005), señala que el propio término conlleva varios conceptos, y, describiéndola de una manera simple, las especies evolucionan en respuesta a la otra.

            Este proceso de relación establecida entre dos especies para presentar un mecanismo de especiación en paralelo, había sido asomado por Darwin en sus textos, vale decir esta expresión puesto que, el señalamiento de coadaptación no necesariamente implicada coevolución (Entrada acerca de este punto). Desde entonces, se fue abordando diversos estudios con respecto al sistema coevolutivo. De hecho, se ha llegado a una serie de clasificación o modelos, para describir el desarrollo de la coevolución. Coevolución gen a gen, Coespeciación y Cladogénesis paralela, entre otros; como lo señala la figura a continuación:



           Bajo la vertiente del autor, los dos tipos más relevantes son la coevolución específica y la coevolución difusa. La primera es cuando dos especies (o pocas) evolucionan recíprocamente una en respuesta a la otra, dando lugar a una carrera de armamentos evolutiva, que podría generar una convergencia de rasgos en especies mutualistas. La segunda, se genera cuando en las interacciones participan número elevado de especies, lo destaca el autor.

            Por otra parte, durante los trabajos de campo se evidencia el proceso de coevolución, un de ejemplo son las avispas de la Familia Agaonidae, polinizan exclusivamente con las Ficus. Según Futuyma, la filogenia de numerosas especies de estas avispas concuerda con la filogenia de los higos, por tanto sugiere que muchas especies de esta familia, han especiado en paralelo con las de higos, esto es probable porque presentan una dependencia mutua. En este sentido, Serrato y Oyama (2012), destacan que las avispas se caracterizan por presentar adaptaciones, las hembras tienen una cabeza aplanada y alargada, con unas mandíbulas bien estructuradas, la cual se conoce como dientes invertidos, en las patas se observa modificaciones en forma de ganchos, además tienen antenas específicas con quimiorreceptores y el cuerpo aplanado. Dichas características, permiten localizar al sicono y pasar a través de las brácteas del ostiolo, de este modo poder polinizar y ovipositor en las flores. 
 









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