martes, 6 de septiembre de 2016

Fuga de cerebros



             En una ocasión, mientras almorzaba en un período de descansó, en una de las tantas salidas al campo en colaboración para una investigación del bosque de manglar, el profesor al cual acompañaba, me comentó sobre la fuga de cerebros; eso conllevo a una serie de preguntas y respuestas, para conocer su opinión. Enseguida contó, de un periódico que tiene guardado, con ese titular. Al final, la charla terminó muy amena, de la misma manera que esa ida a los mangles.



            Luego de un par de años, revisando las notificaciones en el correo, leí Pérdida de talento en Venezuela: Migración de sus investigadores, inmediatamente me dispuse a leerlo. Entre las primeras cosas que encontré fueron: A principio del siglo 20 Venezuela contaba con dos universidades operativas, compuesta por 100 docentes, atendieron a 1000 estudiantes; luego, 50 años más tarde, pasaron a 3 universidades, y los profesores pasaron hacer 1000 y 7000 estudiantes; durante el siglo 20 los profesionales pasaron de ir de Europa a EEUU; comenzaron la inmigración selectiva; en los años 60, se inyectó recursos e instalaciones para preparar a los distintos profesionales, creando al IVIC, CONICT, entre otros, que comenzaron a formar el nivel de Doctorado; en 1983, a través de la crisis económica, se denotó una fuga de cerebro. Tanto así, que se volvió un tópico para estudiar.

            Trabajaron con el objetivo, Este estudio explora, desde una perspecti­va cuantitativa e histórica, la dinámica de la pérdida de talento de la comunidad de investigadores y tecnólogos de Venezuela desde 1960 al presente. La base de datos, es la BIBLIOS. También, separaron en categorías, investigador Activo, investigador Nuevo, investigador Retirado y profesional Extra.

            Dentro de otras cosas, observaron que entre 1960-1980, el número de venezolanos en el campo de la investigación que se marchaba del país era muy reducido. Contaron unos 28 casos. Por otra parte, en los siguientes 20 años, aumentó la tasa de abandono, 12 investigadores por año; obteniendo como resultado, en los últimos 40 años, a 243 investigadores migrados, todo dentro del siglo 20; entretanto, a partir del año 2000, notaron un fatal aumento, de manera que para el siglo 21, en los últimos 15 años, son 1512 investigadores que se han ido del país.

            Otros resultados son, en 1999 el flujo era positivo, y partir del año 2000 cambio de manera radical, reflejando un flujo de neto negativo, de investigadores que ingresaban al sistema; 68% de migrados poseen doctorados y 32% magister; desde 1960 hasta el presente, 1783 científicos han migrado (14% de la comunidad de investigadores publicadores), y se han repartidos en distintas regiones del mundo, 33% Estados Unidos, 41% países europeos; 23% países latinos, donde 6% abarca a Ecuador.

            Viendo estos datos, es trágico para un país que esto ocurra, y sobretodo si quiere progresar en avances científicos y tecnológicos, para desenvolver en las áreas competitivas del mundo de la ciencia. Es preocupante, una situación como esta, donde el mundo amplia los conocimientos del saber. Cada año que transcurre se pierde más recursos humanos. En tanto, uno de los escenarios que presenta el país, no es la denominada circulación de talento, sino la ida constante del talento venezolano; son más aquellos que se marchan, por causa de varios factores (entre ellos la inflación del país), de los que retornan.

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